Juan Ángel Hernández, jefe de la Agrupación bejarana, es uno de los tres miembros fundadores que se mantienen en activo. Es, por demás, un hombre que ha asumido con verdadera dedicación la tarea de la protección civil y un organizador nato, que ha hecho del grupo de voluntarios una fuerza ordenada y preparada para cumplir sus misiones.
¿Cuántos voluntarios han pasado por la Agrupación en los veinticinco años de fundada?
Doscientos setenta y nueve voluntarios desde que se creó hasta este momento. Han ido entrando y saliendo. Hay que tomar en cuenta que aquí tenemos un problema con el trabajo y algunos miembros se han tenido que ir de Béjar por ese motivo. Pero, por suerte, ahora están entrando más gente nueva. El año pasado fueron seis, entre ellos tres mujeres y en lo que va de año ya tenemos otros dos miembros en proceso.
¿Cuántos son en la actualidad?
Si se aprueban los dos nuevos seremos veintisiete. También hay que ver que haya alguna baja, posiblemente una.
Indudablemente, la medalla debe haber sido un estímulo para vosotros…
Hombre, la medalla es un reconocimiento muy importante. No tienes más que ver que se han entregado otras dos: al SAMUR de Madrid y a la Unidad Militar de Emergencias. Si tomamos en cuenta que Béjar es pequeña ciudad y si le conceden esta medalla es porque se ha sabido apreciar nuestro trabajo de protección a la ciudadanía.
¿Cuáles son las principales acciones en que participáis?
La Agrupación actúa siempre que es requerido por los servicios profesionales de bomberos, policía, guardia civil, emergencias y servicios preventivos. Ayer mismo el Ayuntamiento nos pidió que apoyáramos a la Guardia Civil en la prevención de accidentes por la tormenta de nieve anunciada. Nosotros trabajamos en apoyo a los cuerpos profesionales y a veces, cuando ellos no pueden estar, nos toca actuar como profesionales. Tenemos tomadas todas las medidas y las condiciones para estar operativos las 24 horas. En veinte o veinticinco minutos salimos.
¿Qué recuerdos tiene de algunos trabajos de esos inolvidables?
Ha habido muchos momentos difíciles: buscar gente en la sierra, incendios y el caso de la una persona que perdió la vida en el río crecido y estuvimos localizando el cadáver durante cuatro meses.
¿Cree que los bejaranos tienen conciencia de la utilidad de la labor que realizáis?
Pues creo que sí. Recibimos muchas felicitaciones de los ciudadanos, que ven que Protección Civil somos gente que no cobramos, que estamos entregando nuestro tiempo libre; aunque siempre hay algunos que a veces no entienden que los estamos ayudando ante un peligro.
¿Cómo andan de recursos?
Hay algunas necesidades. Tenemos sólo dos vehículos, uno de ellos está ahora en el taller y lleva veintitrés años con nosotros y ya vino de segunda mano. Cuando se nos entregó la medalla me dirigí a los políticos para decirles que se unan y nos procuren medios, que dejemos de hacer política. Ahora mismo se le están dando medios a otras agrupaciones y a nosotros nada.
Además del vehículo, necesitamos un Puesto de Mando Avanzado, que es una tienda de campaña que se monta para prestar atención médica sobre todo. Recuerdo que una actuación en el Castañar, donde tuvimos siete lipotimias y atendimos a las personas en la sacristía de la iglesia. También pensamos adquirir con el presupuesto de este año un desfribilador, lo que cualquier día puede salvar una vida humana.
¿Y cuál es la situación de los medios de trabajo?
El problema es que todo se mide en dinero. Este año tenemos 10.000 euros de presupuesto para uniformes, seguros de los coches, luz, teléfono, materiales de montaña, equipos de mejor tecnología y todo lo demás. Nosotros hacemos lo posible para que nos alcance, comprando directamente a los suministradores, cuidando y conservando lo que tenemos y haciendo ahorros. Para poder trabajar los voluntarios tienen que titularse y eso también hay que pagarlo. Aquí nadie te ayuda. En otros sitios en los centros de salud hay un gabinete de emergencias y los médicos imparten cursos a las agrupaciones de Protección Civil. Este año hemos tenido que pagar unos 13.000 euros para que un grupo de voluntarios adquiera titulaciones. Pero seguimos adelante.